viernes, mayo 07, 2010

¡ESE PORTUGUÉS... LADRONZUELO ES!

Hace ya dos Martes perdí mi teléfono, mi bonito iPhone 3G de 16 Gb. Lo dejé por olvido 10 minutos en la cafetería del trabajo y el muy traidor decidió irse con otro... Cuando me di cuenta rápidamente volví sobre mis pasos, pero el teléfono había “volado” y al llamarme comprobé con horror que ya lo habían desconectado. “Mala peça al taler”, que dicen en mi tierra, ya podía darlo por perdido.

No hace falta recurrir a figuras retóricas ni metáforas amables para describir como me sentí, como un verdadero CAPULLO, así tal cual lo digo. Si me hubieran atracado, si se hubiera roto por un golpe... pero fui yo quien me lo dejé olvidado unos minutos. Y claro, para una vez que fallas no vas a tener la suerte de encontrarte con una persona civilizada, NOOOO, tenía que pasar un crápula filibustero junto a mi mesa!

Como detalle contaros que el 85% de los clientes de la cafetería son compañeros de empresa. Así pues ahora saludo en el ascensor mientras analizo las caras de los sospechosos, buscando trazas de culpabilidad en la gente... ¿Estos “amigos de lo ajeno” se delatan en algún aspecto de lo físico? ¿Son gente con los dedos realmente más largos?¿Tiemblan o les aparece algún tic cuando ven algo brillante como a las urracas? ¿Huelen a chorizo o desprenden algún olor particular? Mmm... me gustaría saberlo.

En realidad no hay mucho más que contar. Realmente, y si analizamos fríamente el tema, ojalá todos los problemas que me encuentre en un futuro sean como este! Se trata al fin y al cabo de una pérdida material, de algo substituible, pero aunque uno no quiera admitirlo sí se siente un poco “jodidillo”. Perdí el teléfono y con él muchísimas cosas. Puestos a pensar es extraordinario el volumen de información contenida en apenas 133 gr. (que es lo que pesa el iPhone).

- Todos mis contactos, sus números de teléfono y e-mails. También algunas direcciones postales.
- Centenares de fotos.
- Centenares de canciones, cuidadosamente escogidas y ordenadas, Con la carátula del álbum, etc, etc... y algunos videos.
- Infinitos SMS intercambiados con muchas personas. ¡Hay conversaciones enteras que me encantaba releer de vez en cuando!
- Acceso directo a mis cuentas de correo electrónico.
- Acceso directo a mi facebook, y por ende a visualizar el de mis amigos.
- Anotaciones varias, recordatorios para cumpleaños, citas pendientes en la agenda y el calendario...
- Múltiples aplicaciones descargadas, juegos con partidas a medias, récords y chorradas varias.
- Buff... cuantas cosas!!!

Ya he dado de baja la tarjeta (para que no se dediquen a llamar a Tombuctú) y también el terminal dando el IMEI a la compañía telefónica. Además he enviado el número de serie del iPhone a Apple para que lo controlen en su base de datos como “robado”, y además he cambiado todas las contraseñas de acceso que he podido recordar.
Con un poco de suerte el caco tiene ahora un magnífico pisapapeles negro, o quizás pueda usarlo sólo como Mp3... Cómo me gustaría poder enviar remotamente algún código de autodestrucción al teléfono! Y que dejara sordo al ladrón o que le pillara con el iPhone en el bolsillo...jejeje, que gore me he vuelto! Ya estoy mas sereno y tranquilo, pero una pequeña parte de mi todavía clama Venganza! Jejeje.
Ese mismo Martes por la noche el Barça perdía 3-1 en Milán, resultado que acabó por “alegrarme” el día y que a la postre sería una losa irremontable que dejaría, una semana después, a los blaugrana fuera de la final de la Champions del Bernabéu.
Cuando el árbitro pitó el final del segundo partido Mourinho (el entrenador del Inter, que durante todo el match había ofrecido su particular show) saltó al césped con los brazos en alto y corrió como un despavorido para celebrarlo. Él se defendería después alegando que se dirigía a los 4.500 tifosi italianos que había en el Camp Nou, pero pareció más un buen corte de mangas y una provocación directa hacia los 90-y-pico-mil culés que poblaban las gradas.
Quizás es que yo tenía un mal día, o fue el “shock” y la decepción del momento. O quizás es que este tío es tan buen entrenador como provocador (un PROFESIONAL de ambas cosas, con mayúsculas), pero tuve que agudizar la vista y mirarme la imagen detenidamente dos o tres veces... pues en un primer instante me pareció que el díscolo portugués corría por el campo con algo negro en la mano... con un teléfono, mi móvil! Y yo ya estaba saltando del sofá dispuesto a retorcerle el pescuezo al extraductor...

PD- Dicho todo esto (vaya parrafada) ¿Alguien sabe cuando sale a la venta el nuevo iPhone?

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