lunes, octubre 26, 2009

RETRO

Dicen que todas las modas acaban por volver tarde o temprano. En realidad lo cool, lo moderno, lo ”último”, etc. es un concepto tan cambiante que a mi ya me tiene un poco mareado. Quizás es que también soy un poco lento para estas cosas...

Por poner un ejemplo: Imaginaos que ahora se ponen de moda las camisas de cuadros tipo leñador (remarco, es un ejemplo, que no sé si ahora se llevan o no).

Primero existe la mente del gran diseñador de turno, que se tropieza con una antigua foto de su difunto abuelo en una excursión de pesca. Como al yayo le gustaba la franela cuadriculada a nuestro amigo el diseñador se le ocurre: “Mira, en próxima colección haré una deconstrucción de la idea de camisa de leñador que guiará la línea conceptual rupturista de mis diseños, que presentaré sobre escuálidas jovencitas con peinados y maquillajes abominables”. Por cierto, es una ciencia cierta que la mayoría de diseñadores visten de riguroso negro elegante y formal, y que no se ponen los trapitos que diseñan... es como si un cocinero se negara a probar su propias recetas, verdad que no os fiarías de él? En fin...
El segundo paso será que algún famosete hollywoodiano se le ocurrirá comprarse esa camisa, o seguramente se la regalará el supuesto maestro de la moda después de conocerse en el backstage de algún desfile. Obviaremos aquí que el camello de ambos es el que les ha presentado y que los tres van puestos hasta las orejas y raciocinan menos de lo habitual (Uiiii! Perdón, se me escapó!).
Ahora entran en juego las revistas, los medios de prensa, la TV, los blogs de opinión, etc, etc, etc... Que piensan que nos interesa que tipo de cuadro y color se destaca en la camisa del último romance de tal actriz o personalidad (total, los niños hambrientos del África no dan tanto juego, que siempre visten los mismos harapos). Y empiezan así a bombardearnos con que “la última moda dice que se lleva”...
Casi al instante Zara, Mango, el Corte Inglés, H&M, M&S, etc. ya han dado orden a sus ejércitos de varios centenares de miles de chinos (algunos en edad demasiado tierna) para que se pongan a coser camisas de cuadros tipo leñador. Automáticamente los fabricantes de botones duplican sus ingresos y la tela a cuadros casi desparece del mercado (varios colegios de monjas se ven obligados a cambiar las faldas de sus uniformes, que no la longitud de las mismas).
Y por último aquí viene el consumidor, el último eslabón, el tontícola que ha engordado 4 kilitos y no tiene camisa que ponerse que no le corte la respiración y le ponga de un feo lila amoratado que no le favorece. El Olego, vamos yo mismo. Pues el Olego, después de sufrir un acoso y derribo informativo de 3 meses sobre lo chic y cool de las camisas-leñador de cuadros finalmente vence su holgazanería crónica y se desplaza a un centro comercial a comprar un par de ellas, eso sí de últimas rebajas, por que también es un rato tacaño...
¿Qué ocurre pues? Que como ya dije soy un poco lentito pa esto... y cuando el lavado cerebral ha hecho su efecto para convencerme de comprar una camisa a la que hace un tiempo no me hubiera ni acercado ésta ya ha pasado de moda... Cagontó! Ahora se llevan los polos lisos y entallados de colores pastel!!! Y me avisan ahora!

Bufff.... total, que ahora soy el dueño de un par de prendas pasadas de moda (a las que en la calle tildarán de “feas”, “horteras” o “cutres”). Como quiera que en el mundo existen muchas personas como yo (consuelo de muchos consuelo de tontos, dicen) a alguien se le ocurrió inventar el concepto de “RETRO”, que nos ayuda a definir todas estas posesiones que tenemos y que por falta de gusto, dinero, estilo, etc. parecen antiguas y “fuera de moda”.

Pues tengo dos camisas “RETRO”... ¿Y qué?
Eso, ¿Y qué?¿Por qué narices empecé yo todo esto rollo? Ya ni me acuerdo... A sí!!! Ya sí, sí, ya está.

Sucede que últimamente hemos estado contemplando la idea de cambiar de piso, pues aunque el nido de Industria es muy bonito y confortable, también es un pelín pequeño para contener tanto amor y felicidad, que chorrea ya por las ventanas (¿Me ha quedado bien, verdad? Jajajaja!). Bueno, que queremos algo de las mismas características pero algo más grande, vaya.
Pues buceando por ahí en internet he visto ya varias decenas de pisos. Y el que no tiene una pega me parece que tiene otra. Jo, qué complicado!!! Los bonitos son pequeños, los grandes son caros, los grandes y baratos no tienen luz por que están casi por debajo del nivel mar, los luminosos y baratos lo son por que no tienen ascensor, y a los que tienen ascensor y son baratos mejor no subirse viendo según que fotos, etc.
Y los bonitos, luminosos, baratos y con ascensor son pequeños y no los cambio por el mío... Igual un día cojo un pico y una pala y me anexiono por la patilla alguna habitación del piso contiguo. ¿Se darían cuenta? Oiga, si yo no quería molestar...

En resumen: Para pasarme a uno de los pisos grandes, luminosos, baratos, amplios y con ascensor que he visto me obligan a tragar con algún “ELEMENTO RETRO” al que me resisto, normalmente un baño o la cocina. Ya sé que las modas van y vienen periódicamente y que quizás, al igual que mis camisas de cuadros tipo leñador, algún día esto estará de nuevo “a la moda”. Pero esta vez no trago, no. A mi me da que con una cocina así se me cortará siempre la mayonesa y que en uno de estos baños no se puede cagar bien... imposible!
Seguiremos buscando pues
...

No hay comentarios: