miércoles, diciembre 03, 2008

NO TENEMOS SUERTE, PERO...

Este fin de semana -y ya van demasiados- nos hemos quedado de nuevo sin suerte. Cada Lunes por la mañana repaso con mi compañera de trabajo el boleto de la Primitiva que compartimos (somos cinco en este grupo de ilusos) y siempre es la misma historia: “ná de ná, nothing of nothing”, ¡Cagontó!, Y así guardamos de nuevo nuestros sueños de ricos en el cajón, cancelamos los proyectos de quema de la oficina y nos ponemos a currar con la cabeza gacha. A lo sumo algún reintegro cae de vez en cuando... pero casi no nos da ni para pipas.


Para agravar el momento (como si los Lunes no fueran en si mismos lo suficientemente antipáticos) aparece siempre puntual un personajillo que me irrita un poco. Corrijo, quizás me irrite bastante. El tipo este “dirige” una especie de peña quinielística y ha engañado en su aventura a unos 20 compañeros de la empresa. Hasta aquí nada que objetar; unos preferimos la Lotería, otros la Quiniela, algunos juegan con la LotoTurf (Caballos), el Trío, la Once, etc... Pero lo que no tolero es que semanalmente todas las primeras mañanas aparezca el “paio” este con la intención de compartir su “sabiduría futbolística” con mis cansados oídos. ¡Ojo, que comenta los 15 partidos uno por uno!
Seguro que todos conocéis a algún tipo de estos. Esas personas que, aunque parece que mantengan una conversación con otro interlocutor, hablan en un tono mucho más alto mientras hacen aspavientos desmesurados (para así hacerse notar ante todos los presentes), y gustándose de saberse escuchados llenan su discurso de perugrolladas varias y frases repletas de sentencias absurdas. ¡Qué no te quiero escuchar payaso! Yo ya vi el partido de mi equipo, el resumen del telediario y la crónica del periódico... ¡Déjame un poco en paz por favor!
Y yo rezando para que la Lotería me libre del pesao ese... Ayyyy, ¡Ese Destino caprichoso! El muy terco se empeña en pensar que no me conviene eso de ser millonario!. Igual cree que no haría buen uso del dinero, o piensa que hay gente mucho más necesitada que yo, quién sabe... supongo tendrá sus motivos. Pero es que a veces estoy en total desacuerdo con él, pues es el mismo Destino el que quiere que coincida cada Lunes con el loco quinielístico; y yo creo sinceramente que no me merezco tanto castigo ¿Acaso en alguna vida anterior fui un cruel violador de monjas inocentes? ¿Proctólogo del Führer? ¿La musa inspiradora de Stalin? ¡¿Qué pecado vil cometí?!

Hoy el personaje ha llegado a la oficina más temprano y muy contrariado, se le veía abatido. Eso me ha puesto algo contento, pero al mismo tiempo también en estado de alerta... ¿Qué coño le pasaba? El Barça ganó 0-3, ¿no?
-“He hecho una mierda de pleno al quince!”- dice.
¿Cómo? ¿Pleno al quince? Eso es muuucha pasta!!! ¿No? ¿¿¿El pamplinas es millonario??? ¡¿Y dónde está el cava?!...

Pues no, no había cava. Ni fiesta, ni celebración. Parece ser que esta jornada la quiniela ha sido muy generosa (o algo predecible) y hay más de 600 personas que han acertado las 15 casillas. ¡Uuups!
Mi teoría es que solo te va a tocar la lotería (si toca) una vez en la vida, así que mejor que sea a lo grande y te la deje bien arreglada. Mi odiado compañero de Lunes tenia que repartir un premio muuucho menor de lo habitual entre todos los de la Peña... unos ciento-y-pico euros por barba (que nunca vienen mal); pero en su cara se leía la decepción de saber que difícilmente pillará otro “15”. De repente CASI he sentido algo de pena por él, ¡Pobrecito! Le pone siempre tanta ilusión (que pesao, demasiada) en sus cábalas de resultados...

Rápidamente agarro mi copia del boleto de la Primitiva, con todos esos numeritos “encolumnados”, y los cotejo con el periódico. Mmmmm... uno en cada fila, ¡Qué asco! ¡Ya podrían distribuirse mejor, leches! (les grito a los números como si pudieran entenderme). En fin... dejaremos los yates, casas, coches y demás lujos para otro día y empezaremos a currar. ¡I hate mondays!
Y ahora al colega de las quinielas le veo medio sonreír, pues los compañeros han formado un corrillo a su lado y le felicitan por su buen pronóstico, le animan a continuar y le dan palmaditas en la espalda... el tipo se anima -ai, ai, ai, no puede ser- se está creciendo... y en cinco minutos ya me está taladrando otra vez con el duelo Rayo Vallecano-Salamanca de la próxima jornada y los precedentes de sus enfrentamientos de los últimos tres años.

Mi compañera de trabajo resopla asqueada, pero levanta la vista y se le escapa una sonrisa cómplice al ver mi cara de desesperación (estoy escenificando gestualmente un hara-kiri, y después saco medio palmo de lengua fuera y hago como que me estoy ahorcando...). Rápidamente teclea dos frases y me las pasa por e-mail, que son tan solo 6 metros de distancia pero minados de oídos curiosos:
-Qué palizas tu, no veas... ¿Cuándo termina la liga? Es igual, da lo mismo, en verano también viene a comentar los posibles fichajes futboleros... Por cierto, te recuerdo que esta semana te toca a ti hacer la Primi! Ánimos! Jejeje...
Pues es verdad, es un palizas.. y es asquerosamente cierto, me toca a mi la Primi y abonar esos 6 eurakos más a fondo perdido.

¡Definitivamente hoy no estamos de suerte!
...

Abro el cajón y saco la cartera, aparto 56 céntimos para el café con leche y veo que hoy voy cargadito de monedas, ¡No veas como pesa la billetera! Pero todo es chatarra. Decido separar los seis euros de la lotería y dejármelos ya en el bolsillito pequeño del pantalón. Se que es una gilipollez suprema y parece que la experiencia apenas me ha servido... y así mientras me guardo la calderilla a buen recaudo no puedo evitar que un pensamiento fugaz cruce por mi cabeza: Este fin de semana no tuvimos suerte, pero ¿Y si la próxima?...

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