lunes, agosto 25, 2008

UN VIDEO... ¡OÍDO COCINA!

A veces navegando por la red me tropiezo con uno de esos videos “predecibles”, uno de esos que al segundo 3 ya sabes como van a acabar –muy, muy mal- pero que te llaman igualmente la atención. Son sketches simples y sencillos (no necesitan de 300 extras ni ganarán tampoco ningún Óscar) pero no por eso dejan de ser divertidos y asombrosos, y después de visionarlos te pasarás un buen rato riendo.

Todo el mundo puede hacer o “cocinar” uno, ¡Pero ojo! hasta los platos más básicos tienen sus secretillos. Usando el método Arguiñano (que gran personaje éste) pasaré a detallaros la receta.

Para hacer el vídeo tonto de hoy necesitaremos de los siguientes ingredientes:

- Un cazurro y su ciclomotor.
Un elemento esencial de la receta, hay que escogerlo bien. Que sea un cazurro fresquito, joven, casi verde e inmaduro. Buscadlo sin casco, el que más cara de gilipollas tenga será el mejor. No es muy difícil de conseguir, los encontraréis a montones. Compradlo con muy poco neurona, que demasiado razonamiento le daría un gusto raro y el vídeo no saldría bien.
El ciclomotor puede ser propio o robado, eso no alterará el resultado final del plato.

- Un cómplice insensato
La edad de este elemento no es importante, lo básico es que tenga ese punto de cobardía y agilipollamiento necesario para acompañar al cazurro, pero que no le quite protagonismo en el plato. Pedidle al tendero que le quite cualquier carga de conciencia o responsabilidad. Tiene que darle un punto de sabor necesario al vídeo pero no debe ser estridente.

- Las víctimas despreocupadas
El otro elemento principal de la receta. Aquí podemos escoger entre dos tipos básicos, a saber: (1) La víctima cándida y angelical que estimula nuestra compasión (por general niños, abuelos, pequeñas mascotas...) y (2) La víctima deseada, aquella a la que por sus características desearíamos el mamporro más grande (el niñato chuleta, el padre tarugo, etc.)
Para este video utilizaremos dos chicas jovencitas. Podéis poner 3 o hasta 4, pero hay que ir con cuidado, si ponéis demasiadas victimas puede que la receta os quede demasiado fuerte, y la sensación de “matanza” no le da buen gusto al plato. Las que hemos escogido son suficientemente jóvenes como para sobrevivir a un buen tortazo pero también lo bastante creciditas como para saber dónde se meten. Así pues son medio aleladas y acabarán tontas del todo. Una buena combinación.

- El acompañamiento
Me gustan mucho las recetas de contrastes. En el video que nos ocupa nuestra elección resulta muy interesante por que combina la base cazurro+moto+complice+victimas con un acompañamiento de parque infantil que no parece pegar ni con cola. ¿Qué hace una moto ahí?¿Y esas jovencitas en una atracción para niños pequeños?
Es como un plato de dulce-salado, un frío-caliente, un mar y montaña...

- El aliño
En este caso se trata de una buena pista de audio. Es muy importante que se oiga bien el ruido de la moto, la risotada tonta del cómplice y también la del cazurro. Si os gusta el picante y los gustos fuertes aliñadlo de manera que se intensifique todo en el “buqué” final, es decir, que se oigan bien los gritos de las victimas y la ostia que se pegan.

- La presentación (el camera-man)
Por muy buena receta que tengamos no conseguiremos un buen video si no lo presentamos correctamente, una buena materia prima por si sola no nos garantiza el éxito. Es importante un buen encuadre de la escena y sobre todo –y ojo esto es vital- en ningún caso ha de aparecer rastro alguno de sangre ni vísceras, ni menos aún ninguna de las victimas desnucadas. Si se nos rompe alguna de las chavalitas al final del proceso (tranquilos, eso pasa a veces) es importante dejarla fuera de plano y enfocar a otro lado, como por ejemplo al suelo.
Tened muy en cuenta este último punto por que cualquier despiste nos agriará el producto por completo y perderemos nuestro video cómico y jovial. ¡Cocinar una snaff-movie no solo es de mal gusto sino que además es delito!

No hay tiempo de cocción, ni temperatura del horno, ni ná de ná... es como un plato veraniego, todo bien mezcladito (y bien, bien agitado) en un bol grande, así fresquito y sin más. Después lo colgáis en la red y listos.



Espero que os haya gustado el video, ahora ya conocéis los elementos necesarios para poder cocinar vuestra propia insensatez. Eso sí por favor, no me llaméis para participar en ella. Suerte, ¡Seguro que triunfaréis!

MONTHY PHYTON’S FLYING CIRCUS ( IV )

-THE FUNNIEST JOKE IN THE WORLD-

Las guerras son un tema chungo, pero en manos de los Monthy Phyton’s las cosas son diferentes.

viernes, agosto 22, 2008

MIDORI, HOY HE TENIDO UN MAL DÍA

Estaba el otro día “repantigao” en mi sofá dedicado al noble arte del zapping cuando ya en las latitudes extremas de mi TV (más allá del canal 27) me quedé atrapado en una película japonesa. El film era claramente antiguo, supuse que de principios de los ochenta, y el color estaba como “pasado”, muy diluido... como cuando por la tele reponen la eterna pero sensacional serie de “Magnum”, que parece como que está “desteñida” de tanto uso. No soy un fanático del cine japonés -mis problemas mentales son otros- y no me habría quedado enganchado a ese canal si no fuera por que la escena me llamó mucho la atención.

Un gran coche oscuro de lunas tintadas aparca en una bonita y tranquila calle adoquinada, es de noche y la vía está tenuemente iluminada por decenas de farolillos de papel; el barrio es claramente el de Gion, en Kyoto, muy famoso por sus bonitas calles de antiguas casas de madera; reconocí la localización al instante y automáticamente mi ceja izquierda se arqueaba.
Del coche se apean tres hombres impecablemente vestidos de traje, unos tatuajes asoman por el cuello y uno de ellos tiene la cara rajada de lado a lado, se ve a la legua que son miembros de la Yakuza (mafia) japonesa. ¡Qué fácil es caracterizar a los tipos malos en las pelis! Caras agrias, coches negros, tatuajes, cicatrices y una música inquietante de fondo... Y claro está, algo malo estaba a punto de pasar y no era el momento de cambiar de canal, ¿No? Mi ceja derecha se subió para armonizarse con su compañera...


El trío calavera entra en un pequeño restaurante y sin mediar palabra el más alto de ellos le clava una puñalada al servicial camarero que se les aproxima, que no tiene ni tiempo para anunciar que el pulpo es la especialidad del día. Se acercan a la barra y agarran por la pechera al cocinero, aprovechando que a éste se le han puesto los cojones por corbata y se ha quedado congelado de miedo (en las pelis siempre que alguien tiene la oportunidad de huir del peligro se le olvida de repente para que sirven las piernas). Allí empieza un intercambio de chillidos ininteligible –¡Oh sorpresa! La peli es en versión original subtitulada- y cuando consigo recuperarme del asombro tomo el hilo de la lectura y entiendo algo sobre dinero pendiente, deudas, amenazas, “el jefe está enfadado”, etc... ¿No es muy original, no?

Vista la idea general decido pasarme al canal 29 cuando de repente la última frase del mafioso cara-cortada me detiene:
- Dime asquerosa babosa, ¿Como nos vas a pagar? ¡Hoy estamos de buen humor, te dejaremos escoger!

¿Cómo? ¿Escoger? No lo entiendo... ¿La Yakuza japonesa acepta pagos que no sean en Cash? ¿Se les puede expedir un talón a su nombre? Seguramente serán “Yakuza SA” y no “SL”... ¿Aceptarían pago con Visa? ¿Y la American Express, la pillan?
Ah, y eso por que están de buen humor (después de apuñalar al japones/camarero con la carrera cinematográfica más corta jamás conocida), que si no...

La escena avanza un poco más y mis dudas se van disipando, resulta que el cocinero (que ahora lo se, también es el dueño del local y se llama Kazuo) está más pobre que Charles Chaplin en “Luces de ciudad”. Así que la Yakuza se conforma con un pago “en especies”, es decir, se decantan por hacer un “Take Away” con uno de los dedos de la mano del apenado chef. Lo de poder escoger es una putada por que en la cara de Kazuo se ve perfectamente que le tiene mucho apego y cariño a cada uno de sus diez dedos.
- ¡Escoge ya o será peor para ti! -Dice el mafioso más bajito.
¿¡Peor que eso!? Yo lo dudaba...
- Te abriremos en canal como al cerdo del otro día... ¡Te rellenaremos de sushi y verduras y te colgaremos del escaparate! -El yakuza que no había abierto la boca se estrena así con una línea de diálogo rebosante de sutileza y amor.
¡Ay! Pues sí podía ser peor -pienso... joder con la Yakuza.
- ¡De acuerdo! ¡De acuerdo, lo haré! ¡Escogeré!

Y en ese momento me transplanto rápidamente al papel del puteado cocinero. ¿Qué dedo escogería yo? Los lacrimales del chef empiezan a chorrear y mientras observa sus manos entre gemidos y lloriqueos me regala algo de tiempo para pensar. ¿Cómo coño se puede decidir eso? Mi faceta fría y analítica está ya desbocada y no lo puedo evitar, mi cabeza empieza a darle vueltas al tema...

Primero descarto rápidamente los cinco de la mano derecha, soy diestro y más vale quedarse con la buena al completo. Vamos a la izquierda:
-El pulgar me lo quedo; el pulgar o dedo oponible es lo que nos diferencia de muchos otros primates y dicen que bien pudiera ser la base crucial de nuestra evolución (por permitir el uso de herramientas y demás); ya cerca de los 30 años no creo yo que vaya a crecer más allá de mis 1,81m y menos “evolucionar “algo, pero el pulgar me parece una cosa útil. No hay trato.
-El dedo índice. El índice es de los cuatro restantes el que me parece más hábil, no se… es absurdo pero lo veo así. Puedes señalar algo, metértelo en la nariz, subirte las gafas, etc.
-El corazón es el dedo más largo, sirve para enviar a la gente a tomar por el culo y poco más, pero también le tengo cierto aprecio. Creo que me lo quedo.
-El dedo anular, que sirve para llevar el anillo de casado (aquí en Catalunya generalmente en la mano izquierda) y también, no se... ¿Para que más sirve? Ni idea. Bueno, no estoy casado pero lo mantendré por si acaso en un futuro...
-El meñique... buf!!! Por descarte. Sí, sí... si hubiera que escoger uno sería el dedo pequeño. Cierto es que te llegas más al fondo cuando te hurgas la oreja pero para otras cosas tampoco es imprescindible. Además así me quedaría la mano más “estética”, que dejarse un hueco en el medio queda feo. ¿No?

Retomo la historia en el momento en que el cafre de la cara-cortada saca un cuchillo de un bolsillo interior de su chaqueta, el cocinero ya se ha decidido y –Oh! cual es mi sorpresa- veo que el guionista de la peli está en mi misma onda de pensamiento (o tan atontao como yo). Parece un comentario un poco “gore”, pero no puedo reprimir una sonrisa al ver que el dedo pequeño de la mano izquierda es el escogido para el sacrificio. Coincidimos pues.
Según parece el dedo meñique también es el menos indispensable para ser cocinero de un restaurante japonés, o quizás Kazuo es muy malo en los fogones y eso da lo mismo. A decir verdad no hay ni un cliente en el restaurante y puede que por eso nuestro desafortunado protagonista no tenga ni un yen en los bolsillos. O igual es un enfermo de las apuestas de los combates de sumo, o se lo gasta todo en los pachinkos, en el casino, en geishas, no se... Pillé la peli medio empezada, quién sabe.

La imagen de la amputación es un poco desagradable (señal que los efectos especiales están bien conseguidos), pero el chorrito de sangre salpicando me sobra, me parece que lo adornan demasiado y que en la realidad no sería tan chungo y asqueroso. En fin, no estoy muy seguro; tampoco tengo muchos conocimientos de anatomía humana, mejor no probarlo.
Los de la Yakuza cogen el dedo mutilado, lo envuelven en un pañuelo y después de recordarle al cocinero su deuda pendiente se largan por la puerta. Eso sí, tienen la delicadeza de no pisarle la cabeza al camarero que yace en el suelo y pasan sobre él con mucho cuidado... vigilando no ensuciarse los zapatos en el gran charco de sangre que afea el bonito mosaico de las losas del piso.

La acción ahora cambia de escenario. Nuestro torturado chef llega a casa empapado en sudor con gestos evidentes de dolor. Su guapa esposa está en la habitación de arriba, viste un precioso kimono de seda rojo de brillos dorados y vistosos bordados de motivos florales. Está doblando ropa, a decir verdad tiene tres pilas exageradamente altas de ropa enfrente de ella, perfectamente “cuadradas” y perfiladas (empiezo a pensar... ¿No será la arpía esta del kimono rojo la que se gasta todo el dinero de Kazuo en ropa y alhajas?). El cocinero entra en la habitación y raudo acude a abrazarse a su esposa, gimotea algo pero apenas se le entiende –más que nada es que no me ponen subtítulos-. La mujer, que no comprende lo que ocurre, intenta consolarle.
- Cariño, ¿Qué te ocurre? Cuéntame por favor... me estás asustando, ¿Kazuo, estás bien?
Kazuo deja de abrazar a su esposa y le muestra su mano izquierda envuelta en un paño ensangrentado.
- Midori, hoy he tenido un mal día en el restaurante...

Y ahí entra una nueva tanda de anuncios.“Un mal día en el restaurante”… ¡Joder que gilipollez!
Cambio al canal 29, al 30, al 31... y me quedo con el resumen deportivo de la jornada olímpica. Están pasando en diferido la final de los 10.000 metros y un pequeño etíope encabeza la carrera, detrás –a unos tres metros- un grupo de cinco atletas le persigue y no puedo evitar fijarme en el pequeño corredor japonés que lo encabeza. Es ya muy tarde y el cruce de cables que llevo es considerable, observo el primer plano de la cara de rabia y esfuerzo del japo y pienso que ojalá la Yakuza no logre pillar al etíope, que está ya muy flacucho y liviano como o para que encima le empiecen a cortar en pedacitos...

Me dormí en el sofá y no se como acabó la historia de la Yakuza japonesa, Kazuo y su mujer. Sólo espero que después del eufemismo de “Midori, he tenido un mal día...” las cosas no fueran a peor. Si Kazuo seguía aplazando el pago de su deuda pronto se quedaría sin la posibilidad de tocar el Shakuhachi (flauta de bambú japonesa), y la bella Midori tendría que arremangarse el kimono para echarle una mano (o dos) a su marido en el restaurante; y doblar la ropa lo hacía muy bien pero algo me da que cocinar el Takoyaki (bolas de pulpo) no era lo suyo.

MONTY PYTHON'S FLYING CIRCUS ( III )

-SELF DEFENSE AGAINST FRESH FRUIT-

Este es de los sketches más hilarantes que he visto de la tropa de los Monthy Phyton’s. En esta paranoia el gran John Cleese imparte clases de defensa personal contra atacantes armados con fruta fresca. ¡Están locos!
Se lo dedico especialmente a mi amigo Kuka, que tuvo el otro día un pequeño lío en el curro...

martes, agosto 19, 2008

¿QUÉ LE PASA DOCTOR?

Recién aterrizado de mis cortas vacaciones (a uno lo bueno siempre le parece demasiado corto), me encuentro con que en el escritorio de mi trabajo han florecido decenas de expedientes, tengo cuarenta notas de llamadas pendientes y el gestor del correo electrónico me insulta de manera grave y repetida porque hay más de 300 e-mails por contestar... joder, ¡Y quien me mandaría a mi volver al curro!

Para más desesperación de mi persona, me he pasado la mitad de las tres semanas de vacaciones enfermo. Primero un poquito de malestar general, después dolor e inflamación del cuello, luego fiebre –primero leve, después hasta los 39 grados-, más adelante me quedé sin voz -afónico total- y para rematarlo todo al final me sobrevino un dolor de muelas tan intenso que en aquel momento una buena patada en la espinilla me habría parecido el mejor de los masajes tailandeses...

¿Y qué tuve que hacer? Pues ir al dentista, que remedio... Y eso que para mi ir al dentista es de los peores planes que uno puede tener una soleada tarde de Agosto, que no me gusta nada vaya. Los dentistas son en mi opinión de una raza extraterrestre y unos personajes que nunca me van a caer bien, pues no les entiendo. No veo los motivos por los que alguien “normal” desearía dedicarse a la higiene bucal de las personas, un trabajo en el cual verás sufrir al 90% de tus pacientes. Hay que ser “rarito” y algo sádico para querer ejercer de dentista; es un trabajo un poco “gore” en el que además debes saber que muchos de tus clientes te desearan la muerte mientras hurgas en sus caries... los más retorcidos pensaran en hacerte tragar el jodido palito aspirador de baba mientras te practican un new look facial con el taladro eléctrico, ¡Y eso no mola!

Que sí, que sí, que la mayoría de pacientes se lo pasa muy mal en el silloncito ese de los cojones. Que si las caries, los empastes, los aparatos correctores de los crios, las fundas, las muelas del juicio, las infecciones, etc.. y el dentista de los cojones todo el día con eso...¡Hay que tener estómago!
¡Y eso que ahora la cirugía dental está muy avanzada! No me quiero ni imaginar lo que eran los dentistas de hace 30 o 40 años, auténticos carniceros sin escrúpulos armados con alicates y dispuestos a arrancarte algunas piezas a la mínima ocasión. En aquel entonces era lo mismo ir al dentista que de visita al doctor Jekyll (y Mr.Hyde), a la consulta de doctor Mengele, al castillo del doctor Frankenstein o a la isla del doc Moreau...

Y yo sigo sin entenderlos ¿Qué puede impulsar a un jovencito a la vocación de odontólogo? Por cierto, llamarles “odontólogos” queda como más fino y chulo que “dentistas”, pero también es muy bonito “proctólogo” y al fin y al cabo son los que te meten el dedo por el culo (otro día los comentaremos). ¡Con la cantidad de especialidades clínicas que existen!
Un ejemplo: ¡Qué afable y cariñoso médico es mi podólogo el doctor Lobito!¡Es clavadito al profesor Silvestre Tornasol, todo un personaje!, Se pasa el día mimando y cuidando los callos y juanetes de las viejecitas, y doy fe que siempre tiene la sala de espera llena. Si algo me ha enseñado varios años de compras en el mercado es que allí dónde las viejecitas hacen cola algo bueno se cuece. ¿Que os repugna la idea de tocar unos pies ajenos? OK, ok... ¡Pero prefiero los fetichistas raros a los sádicos con bata blanca!

Lo que decíamos, ¿Por qué a un niño de doce años se le ocurre un día decir?:
- ¡Mamá, mamá! Cuando sea mayor seré dentista para ver sufrir a muchos pacientes y después cobrarles un pastón por el mal rato pasado. (Además de tontos, apaleaos)

A mi no me suena muy diferente a:
- ¡Meine Mutter, meine Mutter! Cuando sea grande me apetecerá invadir Polonia! (¡Adolfito, cállate y acábate el pollo!)
- Papi, Papi! El vecino me ha mirado mal, cuando crezca mandaré mucho y lo enviaré allí en aquel sitio tan lejos donde viven los abuelos Stalin, en la estepa siberiana.
- Please daddy, córtame el bistec bien pequeñito, bien pequeñito. ¡Que la carne me gusta en muchos pedacitos! (decía un niño llamado Jack en el Londres victoriano)

No es por criminalizar en bloque al gremio de los dentistas, pero es que repito que son unos personajes a los que no entiendo y, ya se sabe, lo que uno no alcanza a entender normalmente le da miedo y respeto (en el mismo saco de “rarezas” yo pondría a los sexadores de pollos, los porteros de discoteca, los árbitros de fútbol, los militares, los mamporreros, los asistentes de lanzadores de cuchillos, maquilladores de cadáveres, etc ). Que gente más rara...

Retomando el hilo de la historia (a veces me pierdo un poco) el otro día fui al dentista -uno nuevo que me recomendó mi madre- y ya no me sorprendí al encontrarme un hombrecito bajito, flaco y menudo todo él, con el pelo blanco y una mirada intimidatoria (era pastado a Jacques Cousteau el muy cabrón). Me abroncó severamente por la infección de caballo que tenía en la muela y por mi supuesta negligencia al no visitarle antes, y yo me defendí en vano esgrimiendo que días atrás sólo me dolía el cuello... Pero el tipo no me escuchaba y usó términos como “Urgencias”, “Traqueotomía”, “Muerte”, etc. para infligirme más temor (estos tipejos también dominan el arte del terror psicológico) y acabó rematándolo todo con un “tómate esto para la infección, y el septiembre nos vemos con tus muelas”... que miedorrrrrr...

Visto lo visto creo que a este gente habría que hacerles algún test de psicopatías (¿Eso existe?) por que me da que por el mundo hay demasiados individuos peligrosos con acceso libre a la anestesia y a los objetos punzantes. Yo cada vez que conozco a uno nuevo de su especie me viene a la cabeza la siguiente presentación:
- Oiga, he venido a verle por que me duele aquí y/o allí, Pero ¿Y a usted, qué le pasa doctor?

lunes, agosto 11, 2008

AL SOCI NO SE'L POT ENGANYAR



Hoy empieza la nueva temporada blaugrana con el partido de la previa de la Champions, y como casi cada verano he padecido una ingesta masiva de positivismo por parte de la prensa deportiva (todo desprende buen feeling: el nuevo técnico Guardiola, los caros fichajes realizados, las abultadas victorias en partidos amistosos contra equipos de parapléjicos balompédicos, etc.), y esto ha provocado que en mi interior germine una pequeña esperanza de triunfo. Pequeña, tonta y sin ningún fundamento ni base sólida, sí... pero que coño, igual este año ganan algo ¿No? Ei, y el Gamper no cuenta, ¿eh?

No soy un súper fanático futbolero (lo mío es más el basket... ¡Este año quiero apuntarme de nuevo al Palau!), pero hay que reconocer que los fines de semana me son mucho más gratos si los azulgrana consiguen meter la dichosa pelotita en la portería. ¿Y si Messi no se lesionara esta temporada? ¿Y si Eto’o mantuviera la boca cerrada para siempre? ¿Y si Henry deja de ser una copia barata de mercadillo de si mismo?... ¡Oh, cuanto disfrutaríamos!

Hace ya dos años que la imagen del FC Barcelona va de mal en peor. El crédito con que el proyecto Laporta empezó su andadura es cada vez es más escaso, y las palabras ilusionantes y las ideas revolucionarias y ambiciosas han dado paso a escenas más propias de la época final de Nuñez o la Gaspariana (que grande el amic Joan, que dejó al Barça en un ambiente tétrico y muerto propio de las tierras de Mordor). Total, que mientras Laporta se agarra a la poltrona con uñas y dientes a cada palabra que dice me parece ver como la nariz le crece un poco más... ¡Y el compi Beguiristain ya tiene una buena tocha!. Pero fútbol es fútbol y si empiezan ganando todo el mundo acabará por olvidar; yo inclusive, por que repito no me va la vida en ello.

Otra cosa es que, de mientras no vienen las ansiadas victorias, Joan Laporta tendría que tener muy en cuenta las palabras de uno de sus predecesores: “Al soci no se’l pot enganyar”, no se le puede “regatear”… que hay algunos que se lo toman muy mal.

Encontré esto en el YouTube y estuve diez minutos riéndome sin parar. Ojo a la cara de "gilipuá" del Laportín en la foto de inicio del vídeo. Jejeje...

EXTREME TRAINSURFER



Mirando por la ventana siempre sorprendente de YouTube he encontrado a este loco-Spiderman que me ha dejado "acojanao". Tengo que discutirlo con mi amigo Ayma (fanático de los trenes) por que no se si se trata de un Fake, pero parece real, ¿No?...
Aquí todo el mundo se cuela en la Renfe y los Cercanías, pero este polizonte se pasa tres pueblos.

LA NOVIA DE PIKACHU...

Y digo yo, ¿No se podía encontrar otra manera de (perv/div)ertir a los nenes?

Pudiendo entrar por la boca o las orejas... Eh mentes calenturientas!!! ¿A que ya se están imaginando por dónde se sale?

Hay que reconocerlo, estos japoneses tienen sus cosillas...

lunes, agosto 04, 2008

OTRO BALCÓN, OTRAS VISTAS

Miro a través de la ventana y oteo el cielo azul casi desnudo.
Sólo a lo lejos dos nubes más bien pequeñas,
y también tres gaviotas blancas en el infinito...
allí dónde el mar y las estrellas se besan mañana y tarde.

Los árboles se agitan al son de un viento caprichoso,
que se mueve de aquí para allí, de allí para aquí...
como el corretear nervioso de una niña de coletas morenas,
vestido amarillo y amplia y sonora sonrisa perlada.

Salgo ahora al balcón y el calor del sol abofetea mi cara,
el aire sabe a mar, y el murmullo de las olas medio se intuye
escondido bajo varias capas molestas de rugido urbano.


Las vacaciones ralentizan el pulso del día,
hasta que éste se detiene al fin a pensarse un momento.
Y cuando quiero tomar conciencia de ese instante,
justo al querer saborear mi pequeña pausa -mi tregua-
fugaz esta se me escapa volando prendida de una cometa.

Como diría el sabio Martí i Pol
“No hay presente,
Todos los caminos son recuerdo o pregunta.”

Y pienso que en ambos sentidos del sendero
encontraré las dos caras de la moneda:
los malos y buenos momentos que guardo del ayer,
los miedos y esperanzas que sueño para mañana.

Si bien es cierto que el presente es fugaz y casi mentira,
lo es también que aquí y ahora nada me perturba.
Y podría quedarme así otro segundo más, quizás un minuto,
ojalá una hora entera...

El tiempo se me escapa como agua entre las manos.
Observo a las gaviotas planeando sobre los pescadores,
y dos velas blancas y radiantes recortan el horizonte mientras
al final del rompeolas una alma solitaria parece marchitarse.

El día se me paró un segundo y yo no estaba preparado.
En espera de poder dar otro mordisco a la realidad
disimulo jugando a buscar formas conocidas en las nubes que,
empujadas ahora por un brioso viento de levante,
vienen a contarme historias de lugares lejanos;

Historias de otros balcones, de otras vistas y otros ojos.

Mataró 04-08-08