sábado, abril 26, 2008

CALENDARIO MUTANTE

Curioso esto del Calendario, una cosa sobre el papel -y nunca mejor dicho- tan predecible, tan veraz, tan segura... se me antoja ahora como un ser mutante de colores camaleónicos y 12 largos tentáculos que se mueven a un ritmo hiper-excitado, tal cual como los dedos de Fats Domino sobre las teclas del piano.

Repaso mi calendario y se que tengo una cita el martes próximo, que en menos de tres meses es el cumpleaños de Kuka, que después tendré 20 días de vacaciones, podría contar uno a uno los que me quedan de trabajo, etc... ¡Si hasta te puedo asegurar que el 7 de Agosto del año 2059 será Jueves! Todo bajo control, ¿no?

Pues no. Ahora el calendario se transforma en un babeante monstruo mutante y me dice que el pasado miércoles ya no fue nuestro aniversario, que los cumpleaños de los abuelos hace tiempo que no se marcan en rojo, que en las últimas tres páginas me he levantado de la cama en tres casas distintas, que cumpliré días en el trabajo sólo hasta que se cansen de mi (o yo de ellos)... y que la semana que viene, justo cuando quería escaparme a tirar unas bolas, lloverá a cántaros.

Ah! Y el muy cabrón se ríe en mi cara y me dice que el 7 de Agosto del 2059 será Jueves si a él le da la gana, pues antes igual alguna central nuclear le da por reventar (ojito con Ascó que ya se “pedorrea”), o puede que alguna secta de iluminados nos reinstaure el calendario maya, o quizás ya no esté yo para pasar las hojas del calendario, o es posible que al final alguien ponga orden definitivo en este caos y nos envíe un buen chinazo en forma de meteorito... Y el monstruito-calendario se ríe a mandíbula batiente, casi desencajada. ¡Jodido hijo de puta!

No os equivoquéis, no. No estoy depresivo, ni falto de esperanza, ni tampoco tengo miedo al futuro ni al monstruo del calendario, no, no... todo lo contrario. Cada día me maravilla más la facilidad con que las cosas van dando brincos por sus casillas (como la pelotita en la ruleta del casino), y me divierto viendo como florecen las anécdotas en las fechas más inesperadas, como nacen nuevos aniversarios y también veo como desaparecen otros absorbidos de repente mientras pasean entre San Timoteo y Santa Ángela...

Así pues he decidido por ahora no mirar mucho más allá de la página siguiente y marco las futuras casillas sólo con lápiz (que después los borrones y tachaduras quedan muy feos). No he dejado de hacer planes a largo plazo, no, pero  asumo que el puto calendario mutante no siempre respetará mis anotaciones y afronto esta incertidumbre con la mirada expectante de un crio de 5 años. ¿Qué pasará mañana?

Ni idea. Por ahora “qui dia passa any empeny” que dicen en mi tierra, y hoy por hoy cuando me acuesto por la noche sólo estoy seguro de dónde me levantaré a la mañana siguiente... y aún y así a veces me despierto en el otro lado de la cama.     

martes, abril 22, 2008

EL (DEMASIADO) LEJANO ORIENTE

De mi pasado viaje al Japón me queda el grato recuerdo de una experiencia que nunca olvidaré, y un regusto a wasabi y a sopa miso que me acompañó más de una semana... Qué lástima que esté tan lejos, ¡Yo quiero volver!

Antes de nada he de decir que es un viaje 100% recomendable. Yo, enamorado como estaba de Nueva York desde mi visita de hace tres años, la he abandonado ahora para largarme del bracito de Tokyo, que siendo igualmente una megaurbe (para mi sinónimo no de caos, sino de infinitas posibilidades de pasarlo bien) tiene además ese lado asiático que te encandila.
Quizá mes costaría un poco adaptarme a la vida en Japón, lo de currar 12 horas diarias y tener tan sólo una semana de vacaciones al año es muy poco mediterráneo... pero como turista es uno de los mejores sitios que puedes visitar. Eso sin duda.

- Primero de todo, no hay demasiados turistas (quizás es que no caben). Y eso es bueno porque la sensación de inmersión cultural es mucho más grande y no te encuentras con los típicos “lugares para turistas”, ya sabéis, aquellos monumentos/atracciones/etc. artificialmente prefabricados y adaptados para que 200 personajes con cámaras de fotos se retraten y vayan diciendo: ¡Ooooohhhh, que bonito!..

- Segundo, los japoneses son mega-serviciales. En la tienda o el restaurante más cutre vas a tener un servicio de mucha calidad y se esforzaran para que quedes contento con ellos. Si su inglés no es muy bueno harán lo que sea para entenderte y si no lo consiguen llamaran a otro compañero para que les ayude (llegamos a movilizar hasta 4 personas en una tienda...). No aceptan propinas y nunca te van a engañar ni estafar ¡Por Dios, antes se hacen el Harakiri! Y si en la foto del menú tus fideos tienen 7 gambas, 7 son las que vas a encontrar en el plato... ¡Pero tampoco esperes más!

- Tercero, ¡Lo de que Japón es muy caro es mentira! El gasto principal es el billete de avión, cierto, los vuelos de largo recorrido ya se sabe... pero mirándolo con tiempo y buscando alguna oferta es asumible. Después, y una vez allí, la comida es muy barata (y buenísima). Nos os quedéis con la idea del restaurante japonés típico de aquí, no, no...La cocina japonesa es muy variada (incluye variantes chinas y coreanas) y va mucho más allá del suhsi. Tenemos tepanyaki, shabu-shabu, noodles, udon, tempura, sukiyaki, tonkatsu, ramen, makis, sushi, sashimi, tataki, fideos, arroces, sopas, algas, setas, mucho tofu, etc...
Y en relación al hotel nosotros estuvimos en uno para ejecutivos a 40€ la noche en individual con baño! ¡40 euros! ¿Creéis que encontraríamos algo parecido en Barcelona por ese precio? Después la electrónica está tirada de precio y para el resto de compras, bueno, como en cualquier otra ciudad...

- Cuarto, es de los sitios más seguros en que he estado (y eso lo valoran mucho algunos viajeros). Puedes pasear tranquilo por cualquier lugar a cualquier hora del día, sin problema. La gente se duerme en el metro dejando sus maletines y el ordenador en las bandejas sobre sus cabezas, muchas bicis ni se atan al aparcarlas, las tiendas tienen mercancías expuestas en la calle sin apenas vigilancia, etc...
La verdad es que los japos me parecieron muy pacíficos y tranquilos, supongo que tener un terrible pasado como potencia colonial y haber recibido 2 bombas atómicas del cielo les han hecho reflexionar mucho sobre algunos temas.

- Quinto, TODO FUNCIONA. ¡Ohhhh, que gustazo! El metro, el bus, el tren, etc. todo funciona según el horario previsto. Además todo está muy limpio y ordenado (¡que bonitos los jardines!). Cualquier servicio está pensado y optimizado para su mejor uso y la comodidad del usuario, los japos no dejan nada al azar y eso se nota.

- Sexto, me encantan los contrastes! Tokyo, como otras megaurbes como New York o Londres, está formada por una red infinita de diversidad, contrastes y colores. Viste como quieras y nadie te mirará raro, haz lo que te venga en gana -sin molestar a los demás- y nadie te juzgará o criticará... choca que una ciudad de 14 millones de habitantes (y en una sociedad, la japonesa, con tanta fama de grupal) haya tanto espacio y respeto a la individualidad personal. En Tokyo se mezclan mil contrastes: lo oriental con lo occidental, el ejecutivo de traje y corbata que el domingo se disfraza de cerdito rosa, el respeto a las tradiciones ancestrales con la última tecnología, un jardín zen en la planta 55 de un rascacielos, el tren-bala a 250 Km. con la parsimoniosa y larga ceremonia del te, la seriedad y corrección en el trabajo con el jolgorio y la fiesta fuera de éste (cuando le dan al Sake, ¡que divertidos se ponen...!), etc.

Y se me ocurrirían mil motivos más para recomendaros el viaje, pero no me pongo más pesado, como muestra solo algunas fotos.
Bueno, pues eso, que vayáis, que no os vais a arrepentir! Me ofrezco para ayudaros a planificarlo todo, ningún problema... y si tanto me lo agradecéis que me queréis invitar a ir con vosotros yo me vuelvo sin dudarlo.

miércoles, abril 09, 2008

SOLEDAD

La soledad no da compañía.
(Aproximación a la 1ª ley de la nueva Filosofía del Olegotismo)

La soledad no da compañía ni ná de ná. Ya lo sé, es una cosa que parece obvia, ¿No? Es verdad, pero es que otros sentimientos y estados –buenos y malos- sí que llevan sus aditivos incorporados... La felicidad te hace reír, el dolor te hace llorar, la ilusión te hace soñar, la tristeza te deprime, la ansiedad te sube el ritmo cardíaco (igual que enamorarse), el aburrimiento provoca somnolencia, el estrés insomnio y otras putadas, la enfermedad te causa fiebre y algún sarpullido, el frío te hace temblar y con demasiado calor estas sudando, ¡Y con el miedo algunos les da por temblar y otros sudan!

Pero la Soledad, la puta Soledad, no te aporta nada más que un vacío inabastable.

Siendo un poquito desagradable, y haciendo una representación gráfica del asunto, para mí lo de la soledad es como si doblases el espinazo grotesca y antinaturalmente hasta conseguir meter tu cabeza en tu propio culo... Que sí, que sí, que el estar solo está muy bien para reencontrarse con uno mismo, para reflexionar interiormente y pensar en profundidad en las grandes cuestiones metafísicas de tu existencia, etc. Pero está claro que metiendo la cabeza en tu culo:
(1) Indudablemente “creces” interiormente, eso no se puede discutir.
(2) No resolverás ningún problema, el mundo está a fuera y allí debes librar tus batallas
(3) No descubrirás nada nuevo ni particularmente interesante, y
(4) Siguiendo la ley básica de la estupidez humana –y quizás por que en tu ano nunca encontrarás cosas muy agradables- todo en lo que pensarás, recordarás y reflexionarás te acabará por deprimir y/o volver loco...

Así pues mi consejo es que raciones convenientemente tus momentos de soledad, ¡No te encierres en tu casa! Pues a la larga te costará sacar la cabeza de tu culo y la gente acabará por no hablarte (ya sabes, es de mala educación no mirar a la gente a la cara mientras dialogas). Sal a la calle y ríete con los amigos, sueña con que volverás a enamorarte y deprímete después cuando no lo consigas, llora si te apetece y deja de dormir hasta ponerte enfermo... y levántate con nuevo ánimo para ir a correr y sudar hasta acabar sin aliento, deja de temblar, vence tus miedos y empieza un nuevo ciclo.... siente, vive.

Después de todo las personas estamos hechas -algunas mejor que otras- para vivir grupalmente y en constante interrelación... Si nos hubieran pensado (aunque a alguno no lo pensaron mucho cuando lo hicieron) para vivir como animales solitarios de acotado territorio este mundo sería mucho más aburrido y, creo yo, debería ser algo más grande... ¿No?