martes, septiembre 19, 2006

1 TRABAJO COMO DIOS MANDA

Para los que no crean en la existencia de ese lugar de trabajo soñado, de satisfacción personal máxima y mínimo estrés.... un ejemplo: Hay un tío en la puerta de la catedral de Barcelona que se dedica a tiempo completo al estudio, observación y catalogación de los escotes femeninos... ¡Y le pagan por eso!

Tal y como os lo digo. En la catedral de nuestra ciudad condal se prohíbe entrar en pantalón corto/bañador y con los hombros destapados, y han puesto un magnífico segurata (por que será que los seguratas no me dan ninguna sensación de seguridad) que se dedica a analizar si el tirante y el escote de la aspirante a entrar en la catedral es aceptable o no.

Entiendo perfectamente que el arzobispado no haya encomendado tan ardua tarea a uno de los suyos. Tras varias horas analizando escotes, torsos y piernas femeninas a cualquiera "se le sube la fe al máximo" y manda a tomar pol culo el celibato y los estudios religiosos. Así pues lo que han hecho es contratar un segurata y barnizarlo con algún producto que lo hace insensible a cualquier estímulo, solo así se explica que alguien se pueda pasar horas analizando tanta “carne” sin sufrir afecciones coronarias. Este personajillo no nota ni el clima, pues va pidiendo a la gente que se tape con un jersey, un foulard, etc...con 30º a la sombra! ¡¡¡De dónde coño pretende que saque un jersey con la solana que cae!!!

Desconozco exactamente el baremo por el que se guía este portero-voyeur, pero las variables y preguntas que me vienen a la cabeza son múltiples:

- ¿El grosor del tirante tiene un mínimo? Será que no es lo mismo un tirante de 2cm que uno de 7cm. Además el acabado de la prenda y del escote puede ser más o menos "indecoroso", a diferentes alturas y profundidades, en pico, redondo, con la espalda descubierta...
- ¿Influye la talla de sujetador? Es de suponer que la Iglesia -que nos quiere a todos por igual- no le importa lo grandes que tengan los pechos sus feligresas. Pero el segurata ese seguro que tiene sus baremos personales...y se me ocurre una pregunta más inquietante: ¿Estará autorizado para hacer verificaciones manuales?
- ¿Y La edad de la aspirante a entrar, es un factor determinante? Hay verdades indiscutibles. El nivel erótico, provocador y pecaminoso no es el mismo en una abuela octogenaria de tetas caídas hasta el ombligo que en la turista alemana veinteañera con cuerpo de modelo.
- ¿Se valoran otros aspectos de la prendas de ropa? Las transparencias, las rayas horizontales que hacen el pecho más grande, los mensajes picantes de las camisetas, los rotos y descosidos, etc... supongo que todo esto tiene que sumar puntos negativos y positivos... cuantas variables, ¡Qué difícil!

Está claro que el trabajo de este segurata requiere de una especialización bárbara y seguramente de muchos meses de estudios, exámenes y formación intensiva. Debe ser como uno de esos másters de especialización tan caros que se hacen en el extranjero... Los especialistas como nuestro amigo deben ser muy pocos y buscados, sólo así se explica que ni en las vecinas Iglesia del Pi ni en la Catedral de Sta.Maria del Mar haya uno.

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Apunte: Antes de colgar este texto en el blog, Megam me ayudó a resumirlo (y a bajarlo un poquitín de tono) en una pequeña carta para mandarla a la sección “Cartas de los lectores” del periódico. Para mi sorpresa el Periódico de Catalunya la publicó ayer (18-09-06) sin cambiar apenas una coma. No es la primera carta que se publica sobre el problema de la Catedral, y sospecho que tampoco será la última…